lunes, 18 de julio de 2016

Sobre El pantano de las mariposas de Federico Axat

Me sorprende un poco leer que Federico Axat, escritor e ingeniero argentino (1975), es fan de Stephen King y que, por lo tanto, sus lectores son llamados a leerla por su semejanza, un truco de marketing muy trillado. Primero porque nada hay en la obra que recuerde el obsesivo detallismo de King. Segundo, porque el conocido autor no acostumbra a sugerir lo sobrenatural como lo hace Axat, sino que te mete de cabeza dentro de él te parezca creíble o no. Y tercero, por el tinte juvenil del relato y los personajes. Una vez superada la introducción nada creíble en la que un niño de un año recuerda el accidente donde falleció su madre, la prosa es interesante y tiene un ritmo agradable. No es difícil identificarse con estos niños unidos por una profunda amistad a los que sorprende la llegada de una niña de la clase alta. Vives sus vidas, sientes como ellos. Luego vienen los saltos en el tiempo que son subdivisiones en el libro: el protagonista niño,  el protagonista adulto.  Pero no puedo evitar que me recuerde un poco a Otra vuelta de tuerca de Henry James cuando a todo momento esperas que algo suceda, algo terrible, algo trágico, algo sobrenatural, y, sin embargo, la historia se arrastra con un hecho aburrido tras otro mientras el lector espera ese algo más.  Y después de todo, el final, el gran premio final, resulta que no es tan interesante como uno esperaba capítulo tras capítulo, ni tiene los tintes sobrenaturales sugeridos al inicio con el accidente donde la madre del protagonista desaparece.  
      Leíble pero como esperaba más, toda la obra me resultó decepcionante.

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